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Violencia de Género y Desigualdad: Un Desafío Global para el Objetivo de Desarrollo Sostenible 5.
En el panorama global, la violencia contra mujeres y niñas se revela como una de las violaciones más extendidas y devastadoras de los derechos humanos, con una escalofriante estadística: una de cada tres mujeres ha experimentado violencia física o sexual a nivel mundial (Naciones Unidas, 2019). Este fenómeno, marcado por la impunidad de los perpetradores y el silencio de las víctimas, constituye un desafío persistente para la igualdad de género.
Es crucial destacar que, aunque todas las mujeres pueden sufrir violencia de género, algunas son particularmente vulnerables. Este escenario incluye a niñas, mujeres adultas mayores, personas que se identifican como lesbianas, bisexuales, transgénero o de alguna identidad disidente, migrantes, desplazadas, refugiadas, así como mujeres y niñas con discapacidades.
En el contexto peruano, el Centro de Documentación del Idehpucp comparte investigaciones actuales que arrojan luz sobre la complejidad de la violencia de género. Por ejemplo, el estudio de Nuñovero (2017) destaca la victimización de mujeres en regiones con altos niveles de criminalidad organizada transnacional, mientras que Kohrt et al. (2015) aborda la violencia doméstica como una amenaza para el bienestar de migrantes urbanos en el Perú.
Además, se enfrentan desafíos significativos en el acceso a la educación y al trabajo, con brechas salariales y de liderazgo que requieren una atención más detallada. La violencia de género, como se destaca en los informes continuos de la Defensoría del Pueblo, sigue siendo un obstáculo crítico que afecta a las mujeres en diversas modalidades.
La movilización y acción colectiva contra la violencia hacia la mujer también encuentran eco en la investigación de Caballero (2019), quien exploró el impacto crucial de las redes sociales digitales en eventos como la marcha "Ni Una Menos" en Perú. Asimismo, el análisis del acoso sexual callejero en el contexto chileno, pero de relevancia regional, a través del trabajo de Arancibia et al. (2017), busca definir esta forma de violencia de género considerando diversas dimensiones analíticas.
La realidad peruana se refleja en estudios como el de Flores (2015), que examina la implementación de políticas contra la violencia hacia la mujer y su respuesta a las expectativas y demandas de las víctimas en el distrito de Villa María del Triunfo. La Defensoría del Pueblo, con su enfoque activo, supervisa anualmente el cumplimiento de la Ley de Igualdad de Oportunidades entre Hombres y Mujeres desde 2007, demostrando un compromiso continuo con la igualdad de género.
Este compendio de investigaciones resalta la complejidad y la necesidad apremiante de abordar la violencia de género tanto a nivel internacional como local. En el contexto del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer el próximo 25 de noviembre, estas reflexiones y evidencias instan a una acción colectiva para erradicar esta violación persistente de los derechos humanos y alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible 5, que busca lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y niñas.

Nuñovero (2017) identificó niveles más altos de victimización de mujeres por homicidio (de 5 a 15 muertes por 100 mil habitantes) en regiones específicas de frontera o con desarrollo de criminalidad organizada transnacional, como minería ilegal, tráfico de drogas y trata de personas.

El estudio de Caballero (2019) destaca el papel crucial de las redes sociales digitales en la movilización y acción colectiva contra la violencia hacia la mujer, especialmente en el caso de la marcha "Ni Una Menos" en nuestro país, Perú.

El artículo de Kohrt et al. (2015) revela que la violencia doméstica en zonas urbanas migratorias del Perú afecta negativamente al bienestar de los migrantes, asociándose con la depresión materna, el deterioro de la crianza, el capital social y el desarrollo infantil.